ECLG-Dagma avisto oso de anteojos en zona rural de cali

Lina Marcela Botía Muñoz, directora del Dagma, explicó que este hallazgo es fruto de un convenio de cooperación con el Instituto Alexander von Humboldt y Conservación Internacional.

Febrero 27 del 2026

La biodiversidad de Cali ha recibido una noticia excepcional que confirma la salud de sus ecosistemas más preciados. A través de la red de cámaras trampa instaladas en la zona rural, se logró captar la presencia de un ejemplar de oso andino (Tremarctos ornatus), también conocido como oso de anteojos. El avistamiento tuvo lugar en el predio de conservación El Danubio, un hito que la autoridad ambiental local celebra como un triunfo de las estrategias de preservación implementadas en la región.

Lina Marcela Botía Muñoz, directora del Dagma, explicó que este hallazgo es fruto de un convenio de cooperación con el Instituto Alexander von Humboldt y Conservación Internacional. La instalación de 120 cámaras trampa ha permitido monitorear de cerca la fauna en los corredores biológicos estratégicos. La aparición de este imponente mamífero indica que los esfuerzos de los guardabosques están dando frutos, permitiendo que especies clave recuperen territorios fundamentales para la regulación del ciclo hídrico de la ciudad.

El rol del oso de anteojos es vital para la supervivencia del bosque. Al ser un dispersor de semillas de gran alcance y generar claros en el dosel al moverse, facilita la entrada de luz y la germinación de nuevas plantas, ganándose el apodo de "jardinero de los bosques". Su presencia no solo enriquece la fauna local, sino que garantiza la regeneración natural de las áreas donde se produce el agua que abastece a los habitantes de Cali, consolidando un equilibrio vital entre la ciudad y su entorno rural.

Finalmente, este registro refuerza la importancia de continuar con la inversión en ciencia y tecnología para el monitoreo ambiental. El regreso del oso andino a los predios de conservación es un recordatorio de que la coexistencia entre el desarrollo urbano y la naturaleza es posible cuando existe un compromiso institucional serio. Proteger al "jardinero del bosque" es, en última instancia, proteger la seguridad hídrica y el patrimonio natural de las futuras generaciones de caleños.